Baccarat : juego de cartas con infinidad de seguidores
El origen de este juego denominado baccarat es realmente incierto. Algunos estudiosos de la materia lo enraízan en plena Edad Media cuando la brujería, el esoterismo y las prácticas oscurantistas estaban al orden del día en una sociedad sombría y dada a las supersticiones. Lo que sí ha quedado suficientemente documentado es que fue un italiano de aspecto rudo y con cara de pocos amigos el que propició su expansión en el país de la bota. De este juego tan popular en todos los casinos del mundo y sobre todo en 21 nova, han surgido muchas otras versiones que sin embargo no cuentan con la proyección de este juego de cartas tan especial y emocionante.
Así las cosas, no es algo casual que este juego cuente con tantas seguidores repartidos por todos los rincones del planeta. El baccarat es un juego asociado al glamur y a la exclusividad de los mejores casinos físicos del mundo. Desde hace tiempo, este juego de cartas se asociaba a las clases más pudientes de la sociedad. Cabe destacar que en casinos asentados en territorio chino que antes fueron colonias portuguesas son las auténticas estrellas de la oferta de ocio de juegos de azar. En otros lugares del globo, como Estados Unidos o Argentina ha experimentado un crecimiento muy veloz.
El baccarat en 21 nova es un juego de cartas básico, en el que el jugador deberá echar mano de las mejores estrategias dependiendo del momento de la partida en que se encuentre. No obstante, como en todos los juegos de cartas hay un factor contra el que no podrá luchar: la suerte. A diferencia del blackjack donde los jugadores han de demostrar su arrojo y agallas arriesgando grandes cantidades de dinero, en el baccarat no es necesario ser un valiente y ni mucho menos un suicida. Permite disfrutar del juego de un modo mucho más relajado y contemplativo.
A diferencia de otros juegos de cartas, el objetivo numérico a alcanzar es el número 9. Superar esta cantidad es tarea imposible y eso es lo que se intentará explicar a continuación. Las cartas en 21 nova tienen asignado el siguiente valor: tener un as equivale a tener una puntuación de 1, las figuras y el diez no valen nada, es decir, cero. El resto de cartas toma el valor asignado por defecto. Como se puede comprobar no hay dificultad alguna en este juego de cartas que destaca por su sencillez.
El baccarat no es un juego que se caracterice por la masificación de la mesa de juego. Simplemente se dan dos cartas al jugador y dos al crupier que representa la casa. En el momento en que alguno de los dos actores de la partida consigan un ocho o un nueve la partida se detiene y por ende la repartición de cartas. Se ha conseguido un natural y eso ya es motivo suficiente para que el juego se dé por finalizado.
Si el jugador que recibe las dos primeras cartas superase la valoración numérica global de seis tiene que plantarse obligatoriamente. De igual modo debe actuar el crupier si se viera inmerso en esta situación. Algo que es muy destacable en el baccarat es que los beneficios que se pueden llegar a obtener no son en absoluto magros y sí directos y sustanciosos. Es por esto que muchos jugadores aficionados a las cartas ya han experimentado con este pasatiempo en el casino 21nova que ha dejado de ser un reducto perteneciente a señores y señoras adinerados.